«1,000 DECISIONES AL DÍA»

LA DIRECCIÓN

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En el audiovisual ecuatoriano, la dirección no es solo una función creativa, sino una responsabilidad que articula visión, liderazgo y gestión. Dirigir implica sostener un proyecto en medio de limitaciones estructurales, presupuestos ajustados y procesos muchas veces autogestionados. Es el espacio donde una idea se convierte en decisión, y donde cada decisión impacta directamente en el rumbo de toda la producción.

Gran parte de las nuevas propuestas audiovisuales en el país nacen desde realizadores jóvenes y recién egresados, quienes encuentran en el cortometraje un campo de exploración estética y posicionamiento profesional. Estas obras funcionan como ejercicios de autoría, pero también como plataformas de entrada al sector. En este contexto, dirigir no solo es crear una obra: es construir una identidad y abrir un lugar propio dentro del audiovisual ecuatoriano.

Aunque la figura del director suele ser la más visible, su trabajo está atravesado por tareas invisibles: coordinar equipos, mediar conflictos creativos, sostener ritmos de rodaje y adaptarse a condiciones cambiantes. La dirección se vuelve entonces un punto de equilibrio entre sensibilidad artística y realidad operativa, entre lo que se quiere contar y lo que es posible realizar.

Para comprender cómo se vive este rol desde la experiencia real, conversamos con Glinka Navarrete , directora de cine (por egresar), quien acaba de dirigir su cortometraje Ecos en las paredes. Su testimonio permite observar cómo la dirección se construye desde la formación, la intuición y el trabajo colectivo, en un momento clave de transición entre la academia y el ejercicio profesional.

Entrevista realizada por ASTRAPUNK

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