✭ El criterio no se copia, se construye

Seguir tendencias es fácil. Basta con mirar qué está funcionando, repetir colores, encuadres, estilos y ritmos que ya fueron aprobados por la mayoría. Pero el criterio audiovisual no nace de la repetición, nace de la experiencia, de la observación y de la sensibilidad. Copiar puede servir para aprender, pero no para construir una voz propia.
Cuando todos miran igual, todas las imágenes empiezan a parecerse. Lo que antes era novedoso se vuelve fórmula. Y una fórmula puede ser estética, pero rara vez es honesta. El criterio no busca encajar, busca expresar.
Construir una mirada propia significa preguntarse qué te mueve, qué te incomoda, qué te emociona, qué historias sientes cercanas. Significa dejar que tus referencias te formen, pero no que te definan por completo. No se trata de negar la influencia, sino de transformarla.
Las tendencias pasan.
La sensibilidad permanece.
Una obra con criterio no intenta parecerse a algo que ya existe, intenta decir algo desde un lugar auténtico. Por eso el criterio no se descarga, no se imita, no se hereda. Se construye con cada decisión, con cada error, con cada intento honesto de mirar el mundo desde tu propia verdad.
¡Hoy te tengo algo distinto!
Un ejercicio para que ejercites esa mentecilla llena de vida y creatividad.


