✭ Capas sonoras: construir una escena como si fuera una canción

✭  Diálogos, ambientes, foley, música: cómo se superponen para crear sentido ✭ 

Mia mayor reto y obligación en este espacio es compartirte una luz de cómo deberían ser las producciones audiovisuales, por lo que te recomiendo ver este fantástico video.

Pensar el sonido de una escena es como pensar una canción. No existe una sola pista que lo diga todo, sino varias capas que, juntas, crean emoción, ritmo y significado. Cada una cumple una función distinta, pero ninguna funciona sola.

El diálogo es la voz principal, la melodía. Es lo que entendemos de forma directa: lo que el personaje dice y cómo lo dice. Pero su fuerza depende de lo que lo rodea. Un mismo diálogo suena totalmente distinto si está envuelto en silencio, lluvia, ruido de ciudad o una música suave de fondo.

Los ambientes son la base rítmica. Son el espacio donde vive la escena. Nos dicen dónde estamos incluso con los ojos cerrados. Una habitación vacía, una calle caótica, un bosque silencioso… todo eso se construye primero con sonido.

El foley es la percusión emocional. Son los pasos, los roces, los objetos, los pequeños detalles que hacen que la escena se sienta física, cercana, real. El sonido de una mano temblando al dejar un vaso puede decir más que una línea de diálogo.

La música es la armonía. No explica, sugiere. No describe, intensifica. Puede anticipar peligro, sostener una nostalgia o empujar una esperanza. La música no acompaña la imagen: la interpreta.

Cuando estas capas se superponen bien, no compiten, dialogan entre sí. A veces una debe dominar y las otras retirarse. Otras veces todas susurran juntas. Como en una canción, el equilibrio es lo que hace que la escena “suene” correcta emocionalmente.

Diseñar sonido es componer.
No se trata de llenar de audio una escena, sino de orquestarla.