✭ El inicio promete, el final responde

En una producción audiovisual, el inicio y el final no se piensan al final del proceso, se piensan desde el primer día. Cuando estás escribiendo el guion, eligiendo locaciones o definiendo el tono visual, ya estás prometiendo algo al espectador. Estás diciendo: esta historia va por aquí, esta emoción es la que vamos a recorrer.
El inicio es la carta de presentación de tu proyecto.
Es donde defines:
- El tono (¿íntimo, crudo, poético, inquietante?)
- El ritmo (¿lento, acelerado, contemplativo?)
- La emoción principal (¿nostalgia, tensión, esperanza?)
Desde producción, eso se traduce en decisiones concretas:
- Tipo de plano
- Tipo de luz
- Movimiento de cámara
- Diseño sonoro inicial
Ahí estás haciendo una promesa emocional.
Te dejo un video para ahondar en las etapas y tener un mejor panorama paso a paso.
El final es donde respondes a todo eso.
No con palabras, sino con sensación.
Cuando llegas a la etapa de edición y diseño sonoro, el final se vuelve clave:
- ¿La historia cambió?
- ¿El personaje sanó, aceptó, perdió o entendió algo?
- ¿La emoción inicial se cerró o se transformó?
Si el inicio era silencioso e íntimo, el final no puede ser explosivo sin justificación.
Si el inicio era tenso, el final no puede ser vacío.
La coherencia no es técnica, es emocional.
En producción audiovisual funciona así:
Inicio → planteas una herida
Desarrollo → la exploras
Final → muestras qué pasó con ella
No es solo una estructura narrativa, es una estructura de decisiones:
- Desde el guion
- Desde la cámara
- Desde el sonido
- Desde el montaje
Cuando el inicio promete algo honesto
y el final responde con verdad,
la obra se siente completa.
No perfecta.
Completa.

