✭ La intención es el alma del guion

¡Súper importante!

No se escribe solo para contar algo, se escribe para decir algo.

Un guion no nace para llenar páginas.
Nace para tomar una postura.
Para decir algo sobre el mundo, sobre la vida, sobre lo que duele, lo que incomoda o lo que necesita ser nombrado.

Contar algo es relatar hechos.
Decir algo es revelar una verdad.

La intención es lo que transforma una historia en mensaje. Es la razón profunda por la que decides escribir. Sin intención, el guion puede ser correcto, incluso entretenido, pero vacío. Con intención, incluso la historia más simple puede ser poderosa.

✭ La intención responde a una pregunta clave:

¿Por qué necesito contar esto?

No es lo mismo escribir sobre una ruptura
que escribir para hablar del miedo a estar solo.
No es lo mismo escribir sobre un viaje
que escribir sobre la búsqueda de identidad.

La trama es el camino.
La intención es el destino.


✭ Cuando la intención es clara, todo se ordena

Los personajes actúan con sentido.
Las escenas tienen peso.
Los silencios hablan.
Los finales no son casuales.

La intención se filtra en cada decisión:
en lo que se muestra,
en lo que se omite,
en lo que se deja respirar.


✭ Un guion sin intención es solo narración

Puede ser bonito, interesante, dinámico.
Pero no deja huella.

Un guion con intención dialoga con quien lo mira.
Le propone una pregunta.
Le deja una sensación.
Lo mueve.


✭ Escribir es un acto emocional, no solo técnico

No escribes solo para organizar escenas.
Escribes para expresar algo que te atraviesa.

Por eso la intención es el alma del guion.
Porque es lo único que no se ve,
pero se siente en cada línea.