«ADN MUSICAL»

LA PRODUCCIÓN MUSICAL

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La producción musical en el audiovisual no se limita a crear canciones o fondos musicales. Es el proceso de diseñar una identidad sonora capaz de dialogar con la imagen, el cuerpo y la emoción. A través del sonido se construyen atmósferas, se marcan tensiones, se revelan estados psicológicos y se define el ritmo interno de una obra.

En el cine, la danza, el teatro y las producciones experimentales, la música y el sonido no solo acompañan la imagen: la interpretan. Un mismo plano puede adquirir significados completamente distintos dependiendo de su tratamiento sonoro. La producción musical se convierte así en una herramienta narrativa tan poderosa como la cámara o el montaje.

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Una rama invisible pero determinante

Aunque pocas veces es protagonista, la producción musical define la experiencia sensorial del espectador. Estudios en percepción audiovisual demuestran que el sonido puede modificar hasta un 50% de la interpretación emocional de una escena. Sin sonido, la imagen pierde profundidad, tensión y presencia física.

Sin embargo, el productor musical suele ser uno de los roles menos visibilizados. Su trabajo ocurre en capas: composición, grabación, edición, manipulación de texturas, mezcla y experimentación. Es una labor donde conviven la técnica y la sensibilidad artística.

Tal vez no sabías que…

  • El sonido es el único elemento audiovisual que puede existir sin imagen y seguir contando una historia.
  • El oído es el primer sentido que se desarrolla en el ser humano y el último que se apaga.
  • El cerebro procesa el sonido más rápido que la imagen.
  • El sonido activa la memoria emocional con más fuerza que la imagen.
  • El silencio es una de las herramientas narrativas más potentes en la producción musical.

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✭ La producción musical como autoría

En el audiovisual contemporáneo, el productor musical ya no es solo un técnico. Es un autor sonoro. Decide cómo se siente una escena, cómo respira el tiempo y cómo se construye el espacio emocional de una obra.

Por eso, cuando la producción musical se vuelve experimental, el sonido deja de ser fondo y se transforma en discurso artístico.

Karen Pazmiño , conocida como Mataruda, concibe la producción musical como un espacio de exploración artística donde el sonido deja de ser estructura para convertirse en experiencia. Su trabajo se mueve entre lo experimental, lo sensorial y lo corporal. Para ella, producir música es sostener una búsqueda constante: convertir lo extraño en lenguaje y lo cotidiano en emoción.

Su proyecto de titulación, titulado Sostener lo que se pudre, sintetiza esta visión. Una obra sonora creada para dialogar con el cuerpo, el tiempo y la transformación, donde el sonido no acompaña: respira junto a la escena.

SOSTENER LO QUE SE PUDRE
Composición Musical y Producción Creativa por KAREN PAZMIÑO
Coreografía por TERRY ARAUJO

Sostener lo que se pudre no es solo el nombre de un proyecto, es una postura artística. Habla de sostener procesos incómodos, frágiles y en transformación. De aceptar que el sonido también puede hablar de desgaste, ruptura y cambio.


Cuando el sonido extraño deja de ser ruido

En la producción musical experimental, lo extraño no es un error: es una herramienta. Un sonido funciona cuando tiene intención narrativa y capacidad de provocar una reacción. No importa si es bello o incómodo; importa si comunica.

En este lenguaje, el arte no busca comodidad, busca significado.

Por otro lado, la atmósfera sonora es la arquitectura invisible de una obra. Es la que envuelve al espectador, le marca el ritmo emocional y le indica cómo sentir el espacio. No se trata de música, sino de ambiente, respiración y tensión.

Se dice que este espacio no se escucha, se habita.


La sensibilidad humana frente a la Inteligencia Artificial

En una época donde la inteligencia artificial puede generar sonidos, melodías y estructuras musicales, Karen plantea una frontera clara: la emoción no se programa. La IA puede imitar formas, pero no experiencias, memoria ni cuerpo.

La producción musical no es solo creación de sonido, es creación de sentido.

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La producción musical tradicional suele centrarse en armonía, ritmo y estructura. La producción experimental, en cambio, se enfoca en:

  • Textura
  • Espacio
  • Movimiento
  • Emoción
  • Cuerpo

Es una rama menos visible, pero profundamente artística.

En el universo de Mataruda, producir música es sostener una pregunta abierta: ¿qué puede sentir el cuerpo cuando el sonido deja de ser forma y se vuelve materia viva? Sostener lo que se pudre no es solo una obra, es un manifiesto sonoro donde la producción musical se convierte en acto de resistencia poética.

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